¿Qué es el trastorno del vínculo?
En el mundo de la psicología el trastorno del vínculo es conocido como trastorno del apego reactivo. Puede aparecer en cualquier etapa de la vida pero la más frecuente es en la infancia, concretamente cuando el niño rompe el lazo afectivo con las figuras de apego o de referencia (madre, padre, abuelos…)
La detección temprana del trastorno del vínculo es muy importante para evitar diferentes problemas emocionales en el desarrollo del niño (hiperactividad, baja autoestima, impulsividad, agresividad…)
Los diagnósticos del trastorno del vínculo están descritos en los manuales clínicos internacionales (CIE-10 y DSM-5) y se pueden manifestar en dos formas clíncias bien diferenciadas, las cuales abordaremos más adelante ( trastorno afectivo de la vinculación inhibda y trastorno reactivo de vinculación deshinibida.
Tipos de trastornos vinculares
Como he mencionado anteriormente puedes encontrar información más técnica y clínica sobre los problemas para como desarrollar problemas de vinculación en los manuales DSM5 y CIE-10.
Dentro del trastorno del vínculo se distinguen dos subtipos principales, que se diferencian por la forma en que el menor se relaciona con los demás:
Alteraciones en el vínculo afectivo del tipo inhibido
En este subtipo de problema afectivo se puede observar que el niño tiene dificultades en las relaciones sociales (timidez extrema, retraimiento, ausencia de atención, distante…)
Los problemas derivados de un vínculo afectivo del tipo inhibido vienen provocados por experiencias de abandono, relaciones inestables y neiglencias emocionales en las primeras etapas de la vida del niño.
Trastono vínculo desinhibido
En este caso, el trastorno reactivo de la vinculación aparece de una forma totalmente opuesta, es decir, el niño muestra una confianza excesiva en cualquier persona, busca su afecto, su reconocimiento. Un patrón común que aparece en la etapa juvenil o adulta es que son personas que les cuestan mantener relaciones estables y duraderas en el tiempo.
Este tipo de patrón se asocia con apegos múltiples o inestables y con la falta de una figura de referencia constante que proporcione seguridad y contención emocional.
Síntomas del trastono del vínculo y manifestaciones
Los problemas del trastorno reactivo del apego se pueden presentar en diferentes etapas dependiendo de la edad. A continuación te nombraré los sintomas del trastorno afectivo del vínculo de forma estructurada.
Síntomas del trastorno del apego más frecuentes en la infancia
En los primeros años de vida de la persona la relación del niño con los padres es crucial. En esta etapa el niño pone prueba el amor de los padres exigiendo muestas de cariño, atención, validación…
Si el niño siente que su relación con sus padres es deficiente, los primeros síntomas del trastorno del apego puede incluir:
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Dificultad para confiar en los adultos o figuras de cuidado.
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Rechazo o miedo al contacto físico y afectivo.
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Evitación de la mirada o de las muestras de cariño.
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Conductas agresivas, desafiantes o manipuladoras.
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Tendencia al aislamiento o deseo de estar solo.
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Dependencia excesiva de una única figura de apego.
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Problemas para ser consolado cuando se siente triste o asustado.
Síntomas en la adolescencia y la adultez
Los síntomas del apego del trastorno afectivo que aparecen en la etapa de la adolescencia es debido a que no han sido tratadas en la niñez y por lo general la terapia psicológica es más duradera ya que tiene muchos problemas de apego bien arraigados en su subconsciente, e incluso, si no son tratadas correctamente pueden manifestarse en etapas posteriores. Entre los patrones más comunes de comportamiento se encuentran los siguientes:
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Miedo al rechazo o al abandono.
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Inseguridad afectiva y baja autoestima.
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Dificultad para mantener relaciones estables.
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Evitación de la intimidad emocional.
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Necesidad excesiva de aprobación o control.
Causas del trastorno del vínculo
Los problemas derivados de un niño con trastorno del vínculo tiene su origen en una mala o deficiente relación emocional temprana con las figuras de apego. Hasta hace pocos años se asociaba a experiencias traumáticas sufridas en la niñez, pero los últimos estudios han demostrados que también se puede desarrollar un trastorno reactivo de la vinculación en casos menos extremos.
Entre las situaciones que pueden favorecer el desarrollo de este trastorno de vinculación en niños se incluyen:
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Abandono o separación prolongada de los padres o cuidadores principales.
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Maltrato físico, emocional o negligencia afectiva.
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Falta de estimulación emocional y contacto físico.
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Ingresos en centros de acogida o entornos institucionales.
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Cambios frecuentes de cuidadores o ausencia de una figura estable.
También se ha observado que algunos niños desarrollan dificultades de vinculación incluso sin haber vivido traumas graves y en los que influyen factores desencadenantes como:
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Jornadas laborales muy largas de los padres
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Escolarización o cuidado externo a edades muy tempranas, o
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Cuidadores diferentes o poco implicados emocionalmente,
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Padres con trastornos emocionales no tratados o dificultades en la crianza.
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Madres que han padecido depresión posparto grave.
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Padres adolescentes o con poca experiencia emocional o educativa.
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Situaciones de inestabilidad familiar o conflictos continuos.